Economía

Los tres pilares del exitoso modelo económico de desarrollo minero chileno

Publicado el 20/04/17 a las 8:40 hrs.
Sergio Hernández Núñez
Vicepresidente Ejecutivo de la Comisión Chilena del Cobre

La minería forma parte de nuestra identidad como nación y seguirá siendo clave para sustentar el desarrollo económico y social del país.
Es así como el cobre, nuestro principal producto, pasó de producir 610.000 toneladas de cobre anuales y representar un 12% de la producción mundial en la década de los ‘60s a producir 5.764.000 toneladas y representar un 30% en el año 2015; transformándose en una industria competitiva y un referente en el ámbito internacional. Chile es además, el primer productor de nitratos naturales, yodo, y renio, ocupa el segundo lugar en la producción de litio, tercero en molibdeno y el quinto en plata.
Tres pilares han sustentado el modelo de desarrollo de la industria minera: un Codelco estatal, eficiente y generador de riquezas para Chile; el desarrollo de una Gran Minería privada nacional y extranjera, generando nuevas tecnologías, mejores prácticas, externalidades positivas y recursos al Estado por la vía tributaria; y una Enami y una pequeña y mediana minería fortalecida. Si uno de estos pilares falta, el modelo se ve amenazado.
El primer pilar es Codelco, empresa que es de propiedad de todos los chilenos, principal productora de cobre de mina del mundo y líder en reservas del mineral.
Para velar por su eficiencia, la Corporación ha implementado una agresiva reducción de costos operacionales y una ambiciosa racionalización de costos de inversión. A septiembre del 2016 los costos C1 de la Corporación ya eran un 11% más bajos que los de la industria, lo que ha implicado un ahorro de más de 1.000 millones de dólares
Por otro lado y nos menos importante, en sus 43 años de historia al 2015, Codelco había generado un aporte de más de US$ 115 mil millones al Estado.
Por lo anterior, no se entendería un Codelco ineficiente que no pueda mantener su liderazgo en la industria mundial de producción de cobre, ya que un Codelco debilitado imposibilita el éxito del desarrollo económico minero chileno en los próximos años y el país perdería importancia estratégica en el mercado mundial de este commodity.
El segundo pilar del modelo es la Gran Minería privada nacional y extranjera. Al respecto, el desarrollo y aplicación de nuevas técnicas en los procesos productivos han ayudado a incrementar la eficiencia, mejorar la competitividad, cuidar el medio ambiente y dar seguridad a quienes participan en las operaciones de extracción de minerales. Además, de haber sido la carta de presentación de las ventajas de Chile, para la inversión extranjera en otras áreas de la economía.
En relación con las externalidades positivas que en general ofrece la minería en Chile, están las potencialidades para el desarrollo de los encadenamientos productivos. Al respecto, sólo mencionar que existen más de 4.500 empresas proveedoras que son claves para la sustentabilidad de la industria minera, generación de empleo y que ofrecen una oportunidad para que nuestro país puede transitar hacia una economía intensiva en conocimientos.
No menos significativos han sido los aportes tributarios de la minera privada. Al respecto, durante el periodo 2005-2015 superaron los US$ 38 mil millones.
El tercer pilar requiere de la existencia de una instancia como ENAMI, que se autodefine como una Empresa de Fomento y Desarrollo de la Pequeña y Mediana Minería, del Estado de Chile que, entre otros beneficios, ayuda a corregir las fallas de los mercados financieros, brinda asistencia técnica para asegurar el acceso competitivo de las pequeñas y medianas mineras a los mercados globalizados, estimula la movilidad social y económica, fortalece geopolíticamente el interior de las regiones del norte, ayuda a la desconcentración urbana y al empleo. Al año 2015 ENAMI contabilizaba 1.312 productores mineros empadronados. Sin este pilar, el desarrollo minero, al estar concentrado solo en grandes empresas, tendría problemas de legitimidad.
Este exitoso y virtuoso modelo de desarrollo y su institucionalidad deberá enfrentar importantes desafíos, tales como, la multiplicidad de permisos sectoriales, Convenio 169 OIT, Licencia Social para operar, aumento de costos y abastecimiento hídrico y envejecimiento de los yacimientos.
No cabe duda que este modelo de desarrollo minero, basado en estos tres pilares, además de ser un ejemplo a aplicar por otros países de la región, continuará siendo la piedra angular del desarrollo futuro de Chile.