Regiones mineras mantienen las tasas de desempleo más altas del país

Publicado el 20/04/17 a las 8:37 hrs.

Mientras la media nacional registró una tasa de desocupación de 6,2%, en el periodo noviembre 2016 – enero 2017, regiones como Antofagasta alcanzaron un nivel de 7,1%. Por lo que a continuación se indaga en las causas de este aumento y sus posibles mejoras.

 
 

Por: Jonathan Durán Cortés

Regiones mineras registran tasas de desempleo por encima de la media nacional durante el trimestre móvil noviembre 2016 – enero 2017, según reveló el informe del Instituto Nacional de Estadística (INE). En efecto, mientras el país, en el periodo en cuestión, registra una tasa de desocupación de 6,2%, en la Región de Tarapacá llega a 8,3%, en Antofagasta alcanza un nivel de 7,1%, en Atacama registra 7% y en Coquimbo se eleva a 8,1%.
Cifras que es necesario mirar con lupa, pues este aumento en el desempleo no ha sido provocado solamente por el menor empleo en minería. De hecho, “la desaceleración en la actividad minera también ha producido un efecto indirecto sobre otros sectores muy ligados a esta actividad, como es el caso de la construcción, sector que ha presentado una destrucción de puesto de trabajo en la zona norte durante el último año”, precisa el socio y director de Econsult RS Capital y Economista del Grupo de Política Monetaria, Gonzalo Sanhueza.
Mientras que uno de los factores claves de las altas tasas de desempleos en las regiones mineras, se encuentra en que “el menor precio del cobre ha afectado a la inversión minera durante los últimos años, ante lo cual se generan menos empleos en minería y en los sectores económicos relacionados. En efecto, esta inversión que llegó a cerca de USD 20.000 millones en 2013, ha bajado a cerca de USD 7.000 millones en 2016”, afirma Sanhueza.
El quid del asunto, explica Dusan Paredes, director del Departamento Economía de la Universidad Católica del Norte (UCN), es que el impacto de la industria minera a la modificación del precio es directo. “No tenemos una integración tecnológica que nos permita resistir el shock de precios por medio de la venta de algunos productos derivados tecnológicamente del cobre, pues seguimos dependiendo netamente del precio del metal rojo”, recalca Paredes.

Comparación anual
Ahora, el Informe Gerencia de Estudios de Sociedad Nacional de Minería (Sonami) sobre Empleo en el Sector Minero hizo una comparación con lo que ocurría hace un año atrás en el país y particularmente en las regiones mineras, observando que a nivel nacional la tasa de desempleo crece 0,4 puntos, en tanto que en Tarapacá disminuye en 0,1 puntos, desde 8,4% a 8,3%, mientras que en Antofagasta se mantiene igual con un nivel de desempleo de 7,1%, en Atacama se incrementa 1,3 puntos, elevándose de 5,7% a 7% y en Coquimbo aumenta 0,4 puntos, desde 7,7% a 8,1%.
Al preguntársele sobre la tasa de desempleo que se ha mantenido igual en los últimos dos años, en la Región de Antofagasta, Sanhueza precisa que en el último año, sin embargo, se destruyeron 8 mil empleos asalariados en esa región, lo cual fue compensado por mayores empleos por cuenta propia. Por lo tanto, la calidad actual del empleo de la Región de Antofagasta es menor a la que calidad de un año atrás.
En esa línea, las regiones mineras (Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo), de acuerdo a estadísticas del INE, se registran 11.630 cesantes en el sector minero, 12.700 en el comercio y 10.180 en la construcción. Representando estas tres ramas productivas y de servicios el 49% de la totalidad de la cesantía de estas regiones.

Caída en empleo minero

Ahondando en lo anterior, el gerente de Estudios de Sonami, Álvaro Merino añade que según el informe del INE, el empleo en minería en los últimos 12 meses ha caído en 13.000 puestos de trabajo, pues en diciembre de 2015 alcanzaba 209.000, en tanto que en diciembre de 2016 registra 196.000, esto es, una disminución de 6,2%.
Sin embargo, “si comparamos el peak de ocupación en esta rama productiva, que se alcanzó en septiembre del año 2012, con 261.000 trabajadores, con los últimos datos entregados por el organismo estadístico, se observa que la ocupación en esta actividad económica ha disminuido en 65.000 trabajadores”, indica Merino.
Por ello es preocupante la caída en la ocupación en la minería, pues por cada empleo directo en este sector productivo se generan 2,5 a 3 empleos indirectos, de modo tal que el impacto es muy relevante.

“Superciclo” desaprovechado
Cifras que hacen que la industria mire atrás y se pregunte si aprovechó el “súper ciclo” del cobre en el sentido que una caída del precio, no terminara impactando negativamente en las tablas de desempleo. A juicio del economista Sanhueza, la respuesta es clara: “el país no aprovechó el superciclo del precio del cobre para diversificar su matriz productiva. La mayor parte de los ingresos se destinaron a gasto social. Por eso, una vez que baja el precio del cobre la economía se desacelera y no vuelve a crecer”. Situación que ha sido muy distinta en otros países mineros como Australia, precisa Sanhueza, donde ha habido un esfuerzo muy grande por aumentar la productividad de la economía y seguir siendo competitivos.
De hecho, en sintonía con la falta de una integración tecnológica que permita a la industria minera en Chile resistir el shock de precios del metal rojo, el economista Paredes es enfático en que tiene que mirarse la experiencia de Perth, que es un área minera sumamente exitosa en Australia. “Ellos partieron con la extracción de cobre y de pronto se dieron cuenta que, en realidad, tenían que diversificar esa matriz”.
A raíz de lo anterior, Paredes afirma que para alcanzar un mayor desarrollo tecnológico en el área de la minería, con el objetivo de estar mejor blindados frente a otras bajas del ciclo del cobre, es necesario un fuerte apretón de manos entre el mundo público y privado. “Es crucial que en esta alianza exista una confianza mutua. El problema es que no creo que logren confiar en el otro. Incluso, y esto es una opinión personal, creo que el sector privado encuentra que el sector público no está a la altura. Y este último sector, por otro lado, siente que las mineras no están haciendo lo que deberían hacer”, agrega el economista Paredes.
Además, “el diseño de la política pública en Chile disocia al que recibe el costo del que recibe la compensación. Entonces, la política pública termina por recibir el beneficio a través de impuestos a las mineras, pero el costo se queda en una parte de la población. Es como tener habitantes de sacrificio y de beneficios”, precisa el director del Departamento Economía de la UCN.

Desafíos
Paredes, en esa línea, apunta a que por medio de las políticas locales, el presupuesto se transfiera a las municipalidades. “Todo quizás con una descentralización voluntaria”, precisa Paredes, quien sostiene que “algunas municipalidades pueden seguir acreditadas al sistema nacional, pero incluso sin la necesidad de una descentralización fiscal”.
Ahora, otro de los principales desafíos de la industria es dar certeza jurídica al desarrollo de proyectos de inversión. “Esto es especialmente importante para el sector minero donde los proyectos de inversión toman un largo de tiempo periodo de tiempo en desarrollarse. Sabemos que las empresas mineras en Chile son de clase mundial y están dispuestas a cumplir con las normas ambientales, pero necesitan saber cuáles son estas normas y cuál es el camino para cumplirlas”, explica Sanhueza, quien trae a colación lo ocurrido recientemente con minera Dominga, en que la empresa cumplió con la normativa ambiental, pero un voto político postergó el proyecto, “lo que es un muy mal precedente, siendo el tipo de problemas institucionales que tenemos que resolver”, añade Sanhueza.